Publicado por Juan Carlos Lozano_ColumbusIT
Tres años atrás, nadie hubiese augurado que un presidente de color estaría al frente del país más poderoso del mundo… y aquí tenemos a Barak Obama. Tampoco que se destaparía la crisis financiera más extensa, profunda y prolongada que se recuerda de las últimas décadas. Nos encontramos en un entorno dónde la única constante es el cambio, y en el que las estructuras políticas, económicas y comerciales están pasando de rígidas configuraciones verticales a entidades horizontales que vienen a poner de relieve que el mundo es cada vez más plano, tal y cómo apunta Thomas L. Friedman en su libro “Theworldis flat”(2005).
En un sentido puramente metafórico, pues esta horizontalidad global tiene su origen en el uso de las
nuevas tecnologías, expertos como Friedman apuntan al hecho de haber pasado de un modelo vertical de orden y control a otro horizontal de conexión y colaboración, consiguiendo modificar el rol de los gobiernos, la definición de comunidad y empresa, y transformar la forma de hacer negocios entre las propias compañías.
Cada vez es más frecuente encontrar empresas que cambian su modelo de internacionalización evitando seguir el patrón tradicional de expansión fuera de sus fronteras, por lo que pasan a ser, desde sus inicios, empresas globales; o bien se “reinventan” cambiando su enfoque y pasando a ser empresas multinacionales, lo que requiere un proceso de integración y asunción de la cultura local que pasa por ajustar su oferta a los requerimientos del país, y realizando una gestión directa que le va a permitir defender sus intereses comerciales. Pensemos que un distribuidor podría tener un interés “temporal” por nuestra marca, en tanto en cuanto no exista otra compañía que le ofrezca mejores condiciones.
Por otro lado, es evidente que el hecho de tener presencia internacional no garantiza el éxito de una empresa, ni tampoco presenta ventajas directas el hecho de disponer de ubicaciones internacionales; al contrario, hay retos que no podemos obviar. Por un lado, los procesos de gestión crecen en complejidad en su forma de llevarlos a cabo ya que, si en una empresa los procesos de gestión son importantes y necesarios, en una compañía internacionalizada se tornan críticos. Sin un sistema de información adecuado, la gestión de la compañía se vuelve imposible.
El nuevo modelo de crecimiento internacional y de gestión de negocio requiere del uso de sistemas de gestión integral como los que integran los
ERP, y las plataformas de soporte a la gestión de contactos como los
CRM, que favorecen la amplificación y potenciación de las capacidades de comunicación y de trabajo en equipo de los empleados en sus actividades diarias.Este tipo de herramientas han colaborado a lograr el “aplanamiento” del mundo al que hacía referencia Friedman dadas las amplias relaciones de conexión y colaboración entre individuos facilitadas por el boom de la tecnología. Asimismo, no podemos olvidarnos de que la gestión de una empresa internacionalizada nos obliga a hacer frente a unos requerimientos de trámites específicos: por un lado, se hace necesario seleccionar y retener a un equipo de profesionales con un perfil especial y una
visión internacional del negocio; asimismo, recoger el conocimiento de la cultura del país; y,en tercer lugar, ser capaces de crear valor para la compañía.
Por último, las empresas han de ser conscientes de que la competencia no para, lo que obliga a las empresas a continua sin treguar, adaptando sus
modelos de negocio con el fin de ser más competitivos y mejorar la productividad. La tecnología nos proporciona herramientas para avanzar en la innovación de los procesos, en la relación con las entidades externas, en el trabajo en equipo y en la colaboración. En una empresa internacional, donde los centros de trabajo están distribuidos en diferentes localizaciones geográficas, sólo con la tecnología, seremos capaces de ser competitivos. Este logro pasa por conseguir unos buenos niveles de productividad a través de la innovación tecnológica.